¿Cuánto por una sonrisa?


El ostrasismo y ensimismamiento de todo cuanto ocurre fuera de un automóvil en marcha. Alejándote de los demás, aunque aparentemente vas junto con otros, en el mismo rumbo.

Pero tus pensamientos te abosorben. No miras, solo ves sin juzgar, respondes a la inercia, a los cambios de luces, amarilla, roja, frenas, paras, tu mirada perdida en ¡que se yo!

De pronto una seña que de costumbre haces con desgano. Dices con enfado un "no" con el índice. Aprietas el volante, porque no fue atendida tu negativa por un limpiavidrios.

Te percatas como acerca su botella de supuesto líquido limpiador. De pronto frente a tí, una cara pintada de blanco con risueños labios rojos acapara tu atención. Tu cara continua con ceño adusto.

Entonces de la botella salen diminutas esferas blancas de poliestireno que se desparraman sobre el cristal y una manita enguantada te hace un ¡Hola! al tiempo que la carita blanca te sonrie.

Te toma de sorpresa y ante eso que más puedes hacer que corresponder con una amplia sonrisa de complacencia. Abres la ventanilla y le entregas unas monedas bien merecidas porque te volvió al aquí y al ahora. Miras tu entorno.

Luz verde, sigues pero en forma distinta que unos minutos antes. Continuas tu camino con el rostro ilumninado por la sonrisa que el mimo de la esquina te regaló.


"Una sonrisa es para compartirla y contagiar a los demás"...

2 comentarios:

Tano dijo...

Mega, te quedo una reflexion hermosa, compartida en mucho, y es cuando doña Rutina se hace cargo de nuestra rutina, cuando esta misma se descubre. Amarillo, rojo, ¡verde! sigue, amiga. Beso.

LIA50 dijo...

Mega!!! estás realmente inspirada...me encanta lo que escribes y como lo haces muy buena reflexión.Besos Lía.