LA CASA


Cierro la puerta, no me gusta dejarlas abiertas, que manía de dejar las luces prendidas.
Vago por la casa, los busco todo el día, quizás salieron, los espero.
Han cambiado los muebles, sin mi permiso. La casa ya no es la misma.
Se escuchan risas, ruido de pasos, me asomo por la ventana, nada, no veo a nadie.
Esperaré sentada en la cocina, ya no deben tardar.
De pronto una exclamación, gritos, me levanto rápidamente, siento un revuelo cerca de mi, y un aroma fuerte, insoportable. Voy a la sala, no, no llegaron . Tomaré una siesta, suavemente me recuesto en el sillón, cierro los ojos. Otra vez ese aroma, no lo soporto, creo que mejor estaré en el dormitorio.
Enojada doy un portazo, porque demorarán?, ahora si , podré dormir por fin.
Que cosa extraña, siento que me elevo, debo estar soñando.
Veo una luz, que paz! la sigo…

Señores, ya está, la casa esta libre, ahora podrán estar tranquilos, no verán más la figura de esa mujer vagando por aquí, creo que finalmente encontró el camino…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me complace leerte, cuando puedo.
Repetir desde el principio y de nuevo, para que no se me escape nada de lo que escribes.
Me ha encantadao.
Gracias, siempre, por tus deliciosos pensamientos.
Inés.

Fibonacci dijo...

Oño Lia...que me has asustado...a mi tampoco me gusta dejar las luces encendidas ni las puertas de ningún lugar abierta...pero desde hoy...hidroelectrica española se hará más rico conmigo...no apagré la luz ni a tiros...un besote...eres un tesoro

Eric_sbn dijo...

Vaya por dios Lia !!
que cosas dices niña!!

ufff

mejor dejo la luz encendida esta noche