Màncora 2º Capitulo La Tia Marina


La noche estaba tan silenciosa que Anelhia se intranquilizaba de no oír ¡nada!, ya iba a abandonar la aventura y regresaría mejor a su cama a seguir durmiendo, cuando de pronto, la puerta de madera crujió avisándole que habían llegado….
Solo vio los lamparines de keroseno avanzando desde la entrada, en procesion fantasmal, como flotando en el aire, no podía ver las caras de la gente que entraban al patio de la casa, se restregó varias veces los ojos con el dorso de las manos, a ver si eso le ayudara a describir alguna cara conocida, pero no, entonces se acordó de respirar nuevamente , estaba a punto de desmayarse por no respirar…su cuerpo estaba tan quieto, como petrificado que de haberla descubierto, hubiesen pensado que se trataba de alguna pequeña momia.
Era su tía Marina, la que entraba, la reconoció por el abultado estomago y su imperceptible cojera, detrás de ella, cuatro personas que llevaban picos y palas en las manos, llevaban el rostro cubierto con telas , tan solo una pequeña abertura para sus ojos, su tía llevaba en su manos una botella de agua, y en la otra un lamparón , el agua estaba bendita por el cura de la capilla.. la llevaba seguro por el "animita" o "espiritu" que le enseño el lugar del patio, donde se encontraba el tesoro, bueno solo la tía la podía ver, tenia ese “don” de ver cosas… se harían un favor ambas, la animita descansaría en paz y su tía haría obras de bien con el tesoro hallado.

Entonces empezaron a cavar en medio del patio por varios minutos hasta que uno de ellos entro en la zanja para continuar arrojando tierra por todo sitio , igual como lo hace su perro manchas cuando entierra un hueso, los minutos eternos continuaron acompañados por rezos como murmullos que decía su tía marina, mientras arrojaba el agua de la botella a la zanja.
Ya estaba casi por terminar la noche, Anelhia abrió los ojos, los murmullos de la tia la habian dormido y por poco se pierde lo mejor de la aventura, habían sacado algo de la zanga, una pequeña caja pero apenas podían cargar los cuatro hombres, lo colocaron sobre la tierra y lo abrieron… desde la posición donde se encontraba Anelhia no se veía lo que había dentro… pero renuncio a averiguarlo en ese momento, su cuerpo le dolía, de haber pasado la noche en cuclillas y sin moverse y tendría que ir a la escuela en unos minutos mas. Cubrieron la caja con mantas y se retiraron los hombres, su tía también se alejo con ellos…. Lo averiguaría cuando regrese de la escuela y pueda dormir un poco.

Cuando regreso a casa de la escuela, todo estaba distinto en el patio de la casa, ya no había zanja y la caja había desaparecido. En muchas ocasiones estuvo tentada de preguntarle a su tía por el contenido de la caja, pero jamás lo hizo, Anelhia estaba segura que fue un tesoro escondido y este “sueño” que tuvo con su tía Marina o quizás fue “real” lo que vio aquella noche en el patio de la casa, la acompaño durante el resto de su vida.
El año siguiente fue a estudiar al colegio de su tía, ahora ella era la directora del colegio y años después, la envío a estudiar a la capital, lo que su sobrina favorita le pidió estudiar…. Anelhia se convertiría en arqueóloga y su sueño era buscar tesoros en su lugar de origen…pero el destino tenia otros planes para ella… la visita en el día de su graduación, de un hombre manco, de quien ella ,jamás había oído hablar en su vida, le giro la vida en 360 grados.




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Nota: Cuando el último Inca Atahualpa, fue hecho prisionero y se solicito un rescate por su vida, que consistía dos habitaciones llenos de plata y una habitación llena de oro, todos los súbditos del imperio, se movilizaron para reunir el rescate, desde los lugares mas alejados, enviaron su contribución, muchos de los cuales se quedaron en el camino, enterrados u ocultos cuando se enteraron de la muerte del soberano.

2 comentarios:

LIA50 dijo...

Eric estos cuentos son atrapantes...Un beso de Lía.

Tano dijo...

Eric, que bien describes, amigo. Me encanta leerte